China y Jamaica son grandes amigos, de hecho se mandan cartas mes a mes, bien a la antigua. Es que el extremo comunismo de la pobre China y la inseguridad de Jamaica que sufre por su falta o exceso de libertad, hace como un cortocircuito difícil de evitar. Sin embargo y pese a las diferencias existentes, se quieren y dialogan carta mediante.
Yo sólo sé que cuando China le dice a Jamaica que la extraña y que todo los malentendidos del pasado han sido sólo eso, se que lo dice de corazón. Mis dudas están sobre la controvertida Jamaica, que fuma porro incesantemente, y que vaga por las calles de este mundo sin saber hacia dónde va. Yo conozco a China, ella es muy amable, de ojos parcos y llorones, es inmensa en su hermosura y digna de admirarla. Y por el otro lado a Jamaica jamás la he visto pero tengo mis dudas. La veo dura, austera, hermosa y paradisíaca por fuera, pero áspera. Y no sé si creerle ese amor que le profesa a mi amada China.
Las conversaciones que han salido a la luz fueron quizás las más breves de todas las que existieron en realidad, y la razón de esto la desconozco realmente.
El último contacto entre ellas, fue el que más me llamó la atención, transcribo a continuación la carta que me presentó China para que podamos entender por qué razón no confío en Jamaica.
-China comienza la carta diciendo:
“Estimada Jamaica, ha pasado el tiempo y desde el lejano oriente la luz ha dejado de brillar para mi, y es que tu ausencia y la distancia que has trazado en nuestro mapa me desmorona día a día, y aunque sé que nuestros labios no se han tocado aun, he comenzado a sentir que las distancias se agrandan y que tu ausencia se ha convertido en un despropósito. Lamento mis palabras de tristeza, pero es que mi sentimentalismo y simpleza han comenzado a dudar de tus venas americanas y tu libertinaje tan dudoso. Quiero por último, que no dejes de creer en mí, que sepas que mi simpleza siempre te recordará, aunque sinceramente creo que ya nada será lo que supo ser”.
Así concluyó su carta China, dejando entrever en el papel ya corroído por el tiempo, la tinta mezclada con la sal de sus lágrimas tan sentidas. La respuesta de Jamaica, no tardó en llegar, creo que fue más por el dolor que le causó la desconfianza de su víctima, que por la rabia de sentir que estaba causando dolor.
Aquí entonces transcribo a Jamaica y su carta en respuesta lapidaria a la desazón de China.
- Jamaica: “Jamaica es mi nombre querida China. ¡Tú conoces la raíz de mi nombre, su más audaz significado, para los dioses, Jamaica significa jamás mentiré! Y siempre he llevado bien puesto ese trono. Jamás mentiré China. Tú te has sentido traicionada en tu amor, un amor que yo jamás te he proclamado, y has dejado ir tus pensamientos hasta límites insospechados por mí, y eso en definitiva te ha debilitado. Tu amor hacia mi te ha dejado estéril de sentimientos sinceros. Lo que profesas en tu última carta es sólo desesperación y falta de amor, un amor que yo no puedo entregarte por la distancia que nos separa, porque además ya no sé lo que siento en realidad, o quizás nunca haya sentido y en definitiva jamás te lo he expresado. Somos diferentes, tus ojos alargados y tu vida de urbes desmedidas no se conjugan con mis playas y mares, con mis venas humeantes ni con mi sangre que riega música alegre. Simplemente somos mundos diferentes".
"No creas en la mentira. China yo jamás te mentiría. No creas en el amor. China yo jamás te enamoraría. Ni descreas de la mentira ni apabulles al amor, porque en realidad es la verdad y la pasión las que harán de nosotros seres verdaderos”.
Luego de esta tormentosa carta, jamás volvieron a hablarse, no hubo más cartas ni llantos.
Sobre China no he sabido jamás lo que ha ocurrido, intento creer que ha encontrado la paz en su interior. Que sus ojos parcos ya son más verdosos y menos alargados, y que si realmente lloró por amor alguna vez, hoy aprendió la lección.
Detesto pensar que se haya ido del mundo real porque odió la hipocresía que nos rodea. Porque de esa manera debo creer que quienes intentamos ser reales debemos seguir el mismo camino. China y Jamaica somos yo, vos, tus amantes y los míos. Y la distancia irá creciendo, mis ojos serán más verdosos pero nuestro amor nadie sabe a dónde irá a parar.
Pienso que sólo China tuvo la respuesta pero no la he podido encontrar. Quisiera algún día volver a saber de ella.