viernes, 8 de julio de 2011

Expreso e imaginario

He estado pensando últimamente con frecuencia que el hombre y su esencia son dos formas de expresión que han ido separándose como suele pasar entre la arena y el mar. Siento que han tomado caminos diferentes. Que si hoy el hombre es hombre lo será porque no hay más opción que existir irremediablemente existiendo. Pero luego pienso por qué razón la esencia ya no está necesariamente ligada a él, y creo que simplemente ya no está.
A aquel hombre aparentemente triste, parco, y asqueado del enemigo sin esencia pura, lo habían dejado solo, tomando una cerveza en la esquina del barrio. Y allí estaba él, sentado en el escalón de la puerta de una peluquería ya sin clientes, o merodeando solo en los potreros donde ya no hay más futbol.
Será que aquellos hombres buenos ya no se pasean más por los cien barrios porteños, o será que se pasean pero ya no son tan buenos. Quiero creer que ya no están, pero sigo viéndolos pasearse de acá para allá y están ausentes.
En definitiva tanto la esencia y el hombre como la arena con el mar, alguna vez estuvieron juntos para lentamente viajar lejos de la superficie.
Quisiera volver 20 años atrás y volverte a ver pegarle a la pelota y besar la celeste y blanca lleno de lágrimas y explotando de rabia todo en un mismo momento. Eso nadie lo hace como vos. Quisiera verte reír, verte llorar, romper las cuerdas de esa guitarra tocando un blues porque eso si que nadie lo hace como vos. A estos hombres buenos por favor no dejes de amar.