Charla entre Bekham y Shakira
Domingo rabioso, a pura resaca caminaba por calle
Corrientes, y de guapo nomás me meto en el Café Tortoni. Haciendo un poco de
equilibrio, y esquivando algunas mesas y sillas que enaltecían mi mal humor, o
humor de domingo al mediodía, o como cuernos se llame, aterricé casi herido en
una mesa lujosa y escondida. Lejos del tumulto. Es claro que era cualquier cosa
menos buen humor lo que sentía. Haciendo un paneo general y una vez que
comienzo a sentir mi cuerpo y recupero un poco el aliento, encuentro escondidos en el fondo del bar, dos caras muy conocidas ¡Debieran haber visto
mi cara en ese momento, era para la foto del living familiar! Simplemente irresistible. Mi vida y mi
domingo, de repente, se volvieron un paraíso del que no quisiera salir jamás. Y
si lo estuviera imaginando, quisiera seguir soñándolo todo el domingo por lo
menos. Ella, sentada tomando café solo, con ese aroma que puede enroscarte en un sueño y adormecerte hasta las fosas nasales de tan fuerte que se sentía. Él, con sus pelos rubios y
tomando un té de hierbas finas, contando los dedos de sus manos, cruzándolos y
descruzándolos. Ella se acomoda un poco la melena, que imagino le han
despelotado la noche anterior. A él, le brillan las uñas, le relucen los
zapatos negros, las gafas de sol y vaya uno a saber que más.
De espaldas a mí, piernas cruzadas, David Beckham o Beckan, ¡da igual si no sé cómo se escribe! Espero que mis amigos ingleses sepan disculparme ese
tremendo error, pero es que soy una mezcla rara de boludazo de barrio y paisano
come mocos. En fin, mirándolo bien creo que la pierna derecha estaba por sobre
la izquierda. Más aun, se frotaba las manos, como quien espera con ansiedad la
llegada de un gran banquete. Parecía raro, pero tenía una bufanda roja
enroscada en el pescuezo, que no comprendo todavía como carajo podía tragar el
té. Lo que no sé tampoco, es cómo lo llamarán allá en la isla esa que es tan
chiquita. Si le dirán “Daví”, si será “El Davi” o será "Deivid". Porque si lo
pienso bien, y me acerco a pedirle un autógrafo, no sé ni cómo llamarlo y no
quiero quedar mal. No si saben ustedes, pero vieron que acá en los pueblitos
chicos como esa islita, le agregan “El” a cualquier nombre masculino, y le anteponen
“La” a los femeninos. Es raro pero pasa, lo aseguro.
Me fui de tema, no era eso lo que quería contar, bajo ningún
aspecto. En realidad debería estar relatando con un poco más de humildad que un
domingo de junio, hace no mucho tiempo, y frío y demasiado frío y resaca
mediante, presencié una charla de café entre el tal Bekan y una tal Chakira o
Yakira o Shackira, ¡o como cuernos sea que se escriben esos nombres raros de
primer mundo! Si la verdad es más fácil ponerle Carlitos o Ramoncito. Al pedo
tanto nombre artístico, si para lo que hacen...Deben estar todo el día rascándose
el higo, ni hablar de ella que se debe rascar…. Mejor ni lo digo porque quedo
mal, y si me escucha la colombiana y se calienta, me deportan porque se ve que
anda de joda con el hijo del Presidente De la Rúa. Jodida la cosa si me
escucha.
Antes de contarles lo que se decían mutuamente, antes de
explayarme sobre el tema de conversación, les voy a contar lo que pidieron para
almorzar. Igual vale aclarar, que si bien ellos tomaron un té y un café antes
del plato principal, nosotros los argentinos debemos ser medio pelotudos porque
siempre lo tomamos después de las comidas, yendo más lejos, incluso después del
flancito con dulce de leche. Como para que no queden dudas que queremos
siestita con la vieja. Y lo único que está permitido que se escuche en esas siestas eternas, son los
lejanos ladridos de las peleas de los perros del barrio.
Ah! Si si, es cierto. ¿Qué pidieron para almorzar “la
Chakira” y “el Deivid”? Bueno, según pude escuchar, y en tono medio inglés, él
se pidió un pechito de tortuga con salsa de astros, bañado en crema de moco y
frambuesas silvestres de La Puna. La verdad que una cagada venirse hasta el culo del
mundo, meterte en el Café Tortoni para comer tortuga, moco y no sé qué corno
más.
La otra, la colombiana, fue un poco más audaz: sopa de
huevos de toro, acompañado de una hoja de lechuga sazonada con vellos de cerdo y
cremas aromáticas del Riachuelo. Y para colmo el aroma que se me venía encima de la mesa y me arruinaba la degustación del inmenso chori pan que me estaba morfando
para curar mi resaca. La verdad que sólo la odio por esa razón, por pedirse una
¡sopa de de huevos de toro con cremas aromáticas del Riachuelo! Igual, mea
culpa, quien me manda a ponerme justo una mesa detrás de estos dos mocos. Todo
por curioso y de paisano porfiado que soy nomas.
Mientras almorzaban, corría un reguero de silencio por todo
el bar. Algunos porque no daban para más que eso, y otros porque tenían un
ritmo masticatorio tan rápido que no les permitía emitir palabra alguna. Es
más, estos dos guiris, se comunicaban a través de la correspondencia mutua de
sonrisas y complicidades. Pero ni bien terminaron su exótico almuerzo,
empezaron a salarnos a nosotros (a los porteños, a los paisanos, ¡a todos!). No dejaron ni a uno en pie.
Becan:- ¿Estos culiados viste cómo te tratan? Te llenan el
culo de bifes de 800 grs., dulce de leche, medialunas, empanadas, te dan un beso
en la mejilla y te mandan de vuelta inflado como un toro.
Chakira:- Decímelo a mi querido, eso me recuerda al momento
terrible que pasé ayer. Ahora que me creció un poco el culito, no tengo mejor
idea que ponerme un jean blanco ajustadito y salir un sábado a la mañana para
“El Tigre” en el 60. No sabes las apoyadas que me pegaron esos culiados que van
como ganado en esos bondis ¡¿Yo no sé cómo viven así?! Encima te apoyan
descaradamente y se hacen los giles. Hay uno que va leyendo, agarrado del pasamano
y apoyado por otros 20, que levantan el sobaco y te refriegan su olor a crema
de cebollas por la nariz. La minita que va con sus auriculares y el telefonito
ese con teclado que te deja piratear las 24 horas del día, te apoya las tetas y
no le importa nada. Te digo Deiví, lujuria desmedida es poco. Es como si te ensartaran,
te tiraran baldes de agua del Paraná y te dijeran te quiero, todo a la vez.
Becan:- ¡Pará! Ni lo digas nena, anda a caminar por Florida
el lunes a eso de las dos de la tarde. Estos locos te pasan por arriba, y ahí si
arrugás te comen crudo. A mí se me ocurrió preguntarle a un grandulón que
estaba parado en una esquina con un fajo de billetes verdes y a los gritos
pelados, cómo podía hacer para tomar el subte línea D, y el tipo me dice:
“¡Devolvenos las Malvinas inglés de mierda, piratas corruptos, ojalá se les
hunda la isla pedorra esa que tienen como país, y que nunca les pare de llover
ni les salga el sol soberbios del…!” y me fui porque el tipo no paraba y todo el
mundo nos miraba. De rebote la ligo con otro, que me tira un: “¡Como se los
cogió el Diego papá!”.
Becan: -Mostrando su cara de ingles desorientado en medio de
las pampas- Y encima no tengo ni idea
quien es el Diego, ni que son las Malvonas y menos porque me dijo pirata ¡Están todos locos acá Chaki!
Chaki:- Bueno rubio tranquilo, que no deben ser todas malas. ¿No? Seguro que las curvas no te habrán esquivado por estos pagos.
Becan:- Puede ser, no te voy a decir que la guachitas no me
han dado más de una alegrón en estos días. Pero te digo algo mas, ¡qué país
raro la puta madre! Un día me levanto, me voy a conocer el Obelisco, y veo
gente golpeando cacerolas gritando no se qué cosas.
Chaki:- Si lo sé, es que según entiendo, andan calientes con
mi suegro porque dicen que el tipo es medio siome y que les cagó los ahorros a
millones de personas. Me parece que se viene jodida la cosa, me contó Antoñito
que están arreglando el helicóptero para tomárselas de acá.
Becan:- ¡Ah! Me parecía. Y mirá negra que yo pensé que
andaban festejando algún gol de Boca o River. Viste que dicen que estos tipos
son unos enfermos del fútbol.
Becan:- Che, ya que estamos en el tema fútbol, ¿es cierto
que este tal Messi es argentino? En Inglaterra dicen que el tipo tiene mi
pegada, y mi gambeta ¡Yo te juro que no lo vi jugar, pero ni en pedo tiene mi
facha! Además le falta experiencia, si nunca ganó nada. No lo veo con futuro,
te juro. Es más, estos no vuelven a ganar un mundial de fútbol en la re
putísima vida. Y lo digo con todo el deseo del mundo.
Chaki:- ¡Si loco, ojalá sea así! Te juro que si llegan a
ganar un mundial no los banca nadie a estos fanfarrones. Encima fíjate una
cosa, el primero que ganaron, lo ganaron a punta de pistola y de locales, y ya hace como un siglo. Y el
segundo, lo ganaron con el técnico ese narigón tramposo que era capaz de cagarte
la comida para hacer que no juegues, y después tenían a ese tal Maradona que de
puro pedo metió un gol con la mano y otro que de orto se paso 5 ó 6 jugadores
del otro equipo porque el narigón les había meado el agua y estaban todos cagándose
encima.
Becan:- Si tremendos fanfarrones estos bichos. Son los
mejores en todo. Tienen al mejor jugador de fútbol, inventaron el colectivo, la
birome, la soda, y alguna que otra poronga más. Ah, me olvidaba tienen la
avenida más ancha del mundo (para cruzarla tenés que ser atleta olímpico porque te
digo que si no, ¡estás media hora para pasar de una lado a otro!).
Chakira: - ¡Esa! Pero no te olvides que Gardel era
argentino, las Cataratas que dicen que es la octava maravilla del mundo. ¡Y las
minas son las más lindas del mundo también!
Becan:- ¿Sabés qué Chaki? ¡Me aburrieron estos garcas! Mejor
me vuelvo a mi tierra que allá no habrá sol pero seguro no hay quilombo todos los
días, ni bocinazos ni puteadas, ni te cagan los ahorros, y además puedo estar
delgado y en forma.¡Y a las 6 de la tarde estoy en la cama con la vieja haciendo
cucharita!
Chaki:- La colombiana arregla su melena, mientras no para de
reírse- Si tenés razón Devi, escuchame ¿por qué no vamos yendo? Yo tengo que ir
a hacer un poco de presencia con el nabo de Antoñito y la familia, que encima ¡parece
que está todo como el culo y nos vamos hoy a la tarde en helicóptero para las Islas
Caimán!
Becan:- Bueno dale linda, !vámonos a la mierda! Yo me voy a tomar
el avión que ya no soporta más a esta gente ni a este lugar. Y el almuerzo sabés
que, ¡lo ponemos a la cuenta de tu suegro! Y que lo pague el pueblo argentino.
Terminada la incalificable charla, la negra se acomoda el pelo,
se suba un poco el escote, se da un beso muy amistoso con el rubio galán inglés,
y los dos enfilan sus hermosos culos para la puerta. Se despiden del lugar sin que nadie se diera cuenta
de su presencia. ¿Seré yo el único boludo que conoce a estos dos giles?
**Aclaración final: Este relato carecerá de veracidad y validez,
a menos que quien lo lea sea un sorprendido iluso con ganas de seguir creyendo que
existe algo nuevo más allá de todo. Siendo este capítulo parte intrusa e inaceptable dentro
de los grandes textos de la humanidad, se siente capaz de recordarle al mundo
entero que he creado un universo paralelo del que nadie salvo mis personajes podrán
rescatarme.