lunes, 11 de julio de 2016

Kagemuya


‘Welcome to the city of Kagemuya’ rezaba un cartel oxidado en la entrada sur de la ciudad. El carro avanzaba arrastrado por unos caballos mal alimentados, flacuchos y con una danza de moscas insoportable alrededor de su pescuezo. El cartel bailaba de norte a sur sostenido por unas cadenas que apenas soportaban su peso. El chirrido incordioso, el viento y la tierra que soplaban dificultaba enormemente el progreso de los potros. Las moscas no se daban por vencidas, avivadas por el inmenso calor que arrasaba la mitad sureña. ‘Nadie es el dueño de la verdad, de las almas ni del viento’ decía Ramón mientras juntaba chatarras al costado de la ruta para vender allá en el norte donde todo es distinto. Pasó su mano suavemente en el rostro de ‘Tornado’ el potro que más adoraba, subió al carro nuevamente y arremetió con un par de latigazos al lomo de ‘Tormenta’ la yegua que se bancaba todo, y sin demora se fue.
El lado sur de la city estaba abarrotado de pobreza, laburantes mezclados con exiliados, sodomitas, convictos, ladrones, matones, y todo aquello que la gente bien, de la zona norte no quiere tener cerca. La ciudad vivía dividida por el Río Sogma, éste tenía unos dos kilómetros de ancho, y para poder cruzarlo la gente del sur debía utilizar el ferry ‘La Esperanza’ que pertenecía a una de las tantas empresas del dueño de la ciudad, el Juez Grieta. El pasaje de ida y vuelta costaba unos veinte Rupianes, que convertido a dólares daba un total de tres y monedas. Pero claro, eso equivalía al ochenta por ciento de lo que cobraba diariamente Ramón por vender la chatarra del otro lado del río, un setenta de lo que le pagaban a Nicote por cruzar la merca de un lado a otro, o un setenta y cinco aproximado de lo que cobraba Susú por limpiarle la casa y la mierda a la mansión del jefe narco que vivía justo al lado del enorme country que estaba habitada por el alcalde. En el country había varias casas de huéspedes, un hangar para avionetas y una pista de aterrizaje privada de unos tres kilómetros de largo. Había además un garaje con lujosos autos de todas las épocas, entre todos, resaltaba una Ferrari roja modelo ’96 y un Ford color negro que el juez le había comprado a otro millonario, que a su vez éste lo había adquirido a manos del ex presidente Perrón.  El country era visitado a diario por putas del lado del sur, un desfile interminable de hermosas yeguas morenas, voluptuosas y muy gentiles.
Al amanecer, los laburantes despiertan, se siente en el aire el olor a leña ardiendo, se ceban los mates de mano en mano, el humo sale de las pequeñas chimeneas improvisadas. Un buen abrigo para Ramón, un gorro de lana y un poncho para enfrentar el madrugón. El carro comienza su recorrido diario hacia el norte. El costado de la ruta está desierto, el camino desolado. La salida de la ciudad y un cartel que lo despide con un graffiti inmenso ‘this city is blind’. Pero los paredones kilométricos muestran los sentimientos de la gente. Pintadas por dónde se mire, ‘la iglesia fue hecha para que los ricos pidan perdón por las atrocidades que cometen contra los pobres’; ‘el sur tiene aguante’; ‘Magneto era una cagada como banda, y Magnetto un sorete mal cagado’; ‘Nemen vamos a ir por vos’. Todos esos gritos sin voz, sin nadie que los escuche, parecen sólo gritos, pero tiempo al tiempo que todo llega le dijeron a Miembro y desapareció del norte y ya nadie sabe por dónde anda.
En el lado norte, entre las calles Panamá y Bahamas vive el Alcalde, el Ingeniero Nemen (tocate el huevo izquierdo que es capicúa y yeta). Una hermosa zona residencial con caminos sinuosos, grandes mansiones dispersadas en enormes terrenos, mucho verde y mucha seguridad. La milicia bien firme custodiando grandes personajes. Dos mansiones hacia el lado oeste, vive el señor Gordona, dueño del fútbol durante décadas, dueño de los clubes y de los sueños de los muchachos y muchachas del lado sur. Ahí en el costado sur del Sogma, ¡si no fuera por el fútbol que sería de todas esas almas!, y en algo tienen que creer para poder vivir. Algo tiene que llenar ese vacío. Gordona, gordo mafioso, como Troyano tan jodido como un virus, otro de los gordos mafiosos que lideran el ránking de corruptos, pero que en la tv aparecen como salvadores de la patria y nunca aparecen manchados, aun desbordando de mugre. Pero no se preocupen, porque ‘Pochito’ como le dice la ‘Susú’ al Ramón, se la aguanta. El tipo banca la que venga y tira del carro con sus dos potros desvencijados. Parece que llega a duras penas pero llega, siempre llega y siempre está. Todos los día a las cuatro de la madrugada arriba, y la mujer siempre fiel. Siempre al lado, tirando con él. Cebando unos buenos mates. Subiendo al ferry hasta las pelotas de laburantes para cruzar de un lado al otro, todos parados, sin lugar, viajando peor que el ganado. Bajando como zombis, a los empujones, matándonos para llegar a tiempo para lavarles el orto, servirles la mesa, contarles los millones, lustrarles los autos de lujos, allanarles el camino. Como zombis autómatas, todos los días lo mismo a la misma hora y en el mismo lugar. Las mismas caras de decepción.
Al atardecer todo ha pasado, la vuelta a casa cruzando el río cambia el color del día. Se escucha un grupo de pibes entonando una birra con un poco de rock. Otros pibitos jugando un picadito en una canchita improvisada. Por las calles angostas de las pequeñas villas sale cumbia de la buena. Sale olor a torta fritas. El olor de la pobreza contagia el sentido más humano de los días.
Allá en el ‘Pozo’ (así le dicen al norte del otro lado) hay una gran universidad y una catedral nacional que se ubica justo al lado de la alta casa de estudios. Rodeados de grandes parques y campos deportivos para que el linaje heredero de todos los millonarios no pierda el rumbo y se conviertan en grandes deportistas e imagen de los niños de toda la ciudad. Un gran monasterio de interminables habitaciones se encuentra tres calles abajo paralelo a la calle donde vive el gerente de bancos de Kagemuya, el Dr. Gostañan. El mismo que ayer salió almorzando con el gran dinosaurio televisivo: Miss Mirth Bertrand, con ese pomposo apellido que da ganas de meterle la sopa de cangrejo por la argolla y toda la tira de sushi por el orto. En fin, en ese almuerzo el doctor honoris causa de la Kameguya University, había declarado que tenía unos cuantos millones de dólares enterrados en el monasterio (no declaró exactamente cuántos) como todos los ciudadanos. Ah! Pero cierto que eso es normal, y lo dice por televisión delante de millones de habitantes, de los cuales el noventa y nueve por ciento de éstos no tienen ni un puto mango para llegar a fin de mes. Pero el tipo te lo dice igual y se te caga de risa en la cara.
Allá en el pozo la letra ‘k’ ha sido eliminada del diccionario y la sola utilización de una palabra que la incluya significará la prisión de manera sistemática. La nueva ley decretada por el HCD (Honorable Consejo de Delirantes) implica conscripción absoluta a los ‘K’. Por ejemplo; en el norte no se pide por kilo, se piden gramos o unidades. Las distancias a recorrer se han pasado a millas, los kioscos ya no son tal, sino que se han transformado en ‘drugstores’, que es más acorde con los tiempos que estamos viviendo. La erradicación ‘k’ ha sido animal, el honorable juez Grieta los persigue por toda la ciudad y han quedado pocos ya. Los que se mantienen en pie están exiliados en algún caserón de ‘La Farsa’ (así los llaman los sureños). Todos los ejemplares del ‘Kamasutra’ han ido a parar a la hoguera. Karina Rattolini y Karina Jota, han sido deportadas junto a sus amantes Máximo Kitchnete y el ‘Kili’ Gonzálvez respectivamente. Cuentan por la villa que la madre de Maxi anda viajando permanentemente de norte a sur en un yate privado, y que es parte de lo poco que queda del perronismo.  Hay mucha tristeza además por el exilio del enorme futbolista ‘kili’, ya que había sido el último gran goleador K del torneo de la ‘FAFA’. Hasta el mismísimo ‘Papa’ ha pedido al Alcalde que reconsidere su decisión pero la Gran Corte de Supremos del Norte ha hecho ‘no a lugar’ a la petición del santo padre de la iglesia. La velocidad de banda ancha de internet se ha pasado a megabytes y han prohibido a las empresas (incluso al mismo Magnetto) vender los servicios en kilobytes. El kiwi ya no se vende más y en su lugar la palta ha repuntado mucho su producción y venta. Se han prohibido los servicios deportivos de kayaks en el Sogma. Es imposible conseguir visados a ‘Kenya’, ‘Hong Kong’, ‘Kazajstán’, ‘Kuwait’. Se han confiscado de las librerías todos los textos del gran ‘Kafka’. El Karaoke es un terrible insulto a la alta sociedad y los militares han sido enviados a patrullar las calles del sur por si se arma alguna ‘kermesse’ con ‘karaoke’ ya que si algún ciudadano osara u osase emprender tal empresa, será enviado a los Tribunales y seguramente sentenciado de por vida a trabajos forzados. Las boletas de la luz llegan a los hogares con mediciones en tetrawatts ya no existe el kilowatt. Todos los kinesiólogos y ocupaciones derivados de la misma han sido enviados a realizar cursos de actualización y se les ha entregado el nuevo título de licenciados en terapias físicas y cognitivas.
Nuestros días últimamente son así, la corrupción ‘k’ nos está matando. La televisión y los diarios nos llenan todos los días de nuevas historias. Estamos condenados a la letra ‘k’. Mientras tanto el norte y todas sus empresas se adueñan de todo. Cuando despertemos y juntemos fuerzas, y recordemos aquello que nos gritan los paredones iremos por todos ustedes. Con Ramón a la cabeza. Pero atenti, que en los principales matutinos locales, sobre todo en el ‘Florín’ y ‘La Pasión’ han salido a decir que la banda ‘K’ por excelencia, Kapanga ha decidido fusionarse con Bandana, conformando así Bandanga. Anunciando nuevos shows en boliches de bailanta del sur, como la disco Keops que debió cambiar su nombre, y provisoriamente se llama Beops . También ambos diarios mencionan que Kobe Bryant y Kyle Minogue fueron detenidos en el aeropuerto y deportados nuevamente a sus países de origen. Los shows fueron cancelados y se avisa que no serán reprogramados.
Dicen que el Alcalde saldrá a hablarle al pueblo en un discurso que será de antología, dónde nos dirá que las cosas se solucionan con amor, con felicidad y que tenemos que tratar de unirnos para salir adelante todos juntos como sociedad, con alegría. Fuerza Kagemuya, todavía tu humilde nombre resiste.

Las políticas trascienden a los hombres y a los nombres, y no pueden borrar ni olvidar lo que ha pasado ¡He dicho!

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